..."y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa"



"El Señor nos da el regalo más afectuoso e invalorable de su Santísima Madre como madre también nuestra".



Estas hermosas palabras se encuentran en el versículo 27 del capítulo 19 del Evangelio de San Juan. El Señor, a punto de morir en la cruz por el género humano, deja a su Madre al cuidado de su discípulo. La Iglesia también ha visto en este gesto cómo da a su Madre a todos los cristianos. En la expresión: "ahí tienes a tu hijo" , seguida del: "ahí tienes a tu madre", nos da el regalo más afectuoso e invalorable de su Santísima Madre como madre también nuestra.

El narrador continúa diciendo: "y el discípulo la acogió en su casa". ¿Qué es, pues, este "acoger en su casa" para nosotros, mas que acoger a Santa María en nuestro corazón? Porque, ¿cuál es "la casa" del hombre, nuestro habitáculo más íntimo, preciado y donde ponemos solo a la gente que más amamos? En efecto: este lugar en donde debemos "acoger" a la Madre del Señor no es más que nuestro propio corazón.

Cómo se debe comulgar



"El gesto de los fieles durante la consagración será estar de rodillas".



Parece ser que un gran número de los asistentes a la Santa Misa, desconoce o ignora las normas de conducta que se han de seguir durante la comunión, si nos fijamos en lo que habitualmente se ve en nuestras iglesias. Pero antes de entrar en ese tema, conviene aclarar algo importante antes: la manera en la que debemos rendir culto al Señor en la consagración, o mientras el sacerdote realiza ésta.

Porque toda esta serie de ritos y gestos no son así sin más, sino que intentan introducirnos, y sumergirnos, en una mayor devoción al Señor y una mejor disposición para recibirle pero, además, nos quieren hacer patente la realidad del importante acto al que estamos asistiendo, ni más ni menos que participar de la celebración de la Eucaristía.

Lo difícil que es comprender el gran tesoro espiritual que es una Santa Misa


A veces parece que la Eucaristía sea una obligación, no pocos acuden a misa por desgana, "por cumplir", "para quitarla de en medio". En el pueblo era común oír recomendar a la gente ir a misa temprano, a la de la primera hora, y así "se tenía el resto del día libre". ¡Ir a misa por ir! ¡Qué desconocimiento! ¡Qué gran ignorancia!

No vamos a extendernos aquí sobre el valor de una Santa Misa tanto como lo ha hecho el santo Cura de Ars en su hermoso sermón sobre la eucaristía (el cual recomendamos a nuestros lectores y visitantes, encarecidamente, repasar), pero sí que vamos a dar unos pequeños bosquejos sobre lo que una misa significa, al menos en parte, porque daría para un voluminoso libro analizar lo que es la misa un poco en profundidad.

Este grito de alma aguda


Este grito de alma aguda,
alguien hay pidiendo ayuda,
suplicando a él se acuda...

¿Quién es, su voz, que reconozco?
¡Es mi misma voz, yo la conozco!
¡Soy yo mismo entre gritos espantosos!